No sé si a vosotros os pasa que, al acabar un videojuego con el que llevas mucho tiempo, te queda ahí un vacío que no sabes muy bien cómo llenar; bueno, sí, sabes que con otro juego que te chupe la vida, pero en ese momento no te apetece mucho, y acabas tirando de la vieja confiable: ese juego que te sabes al dedillo, al que puedes acudir en ratos sueltos, y que igual no te has pasado (ni te pasarás) en tu vida. Pues para mí, esa vieja confiable es Nuclear Throne . El mundo se ha ido al carajo, y sólo queda un páramo nuclear plagado de mutantes y monstruos asesinos. Pero no todo está perdido: ahí afuera, en algún lugar, espera el Trono Nuclear, y quien lo ocupe tendrá la clave de la salvación de lo poco o mucho que quede. El juego no tiene mucho más... ni falta que le hace. Al más puro estilo de cierto juego con un niño llorón en pelotas , aquí la clave está en jugar una cantidad malsana de partidas y hacerte con las mecánicas de todos los enemigos, jefes y zonas. Y cuant...