Aprovechando el anuncio de los Funkos de Portal (necesito el de Chell para ayer, y me falta GLaDOS, por cierto), os traigo el análisis de su primera entrega. Y como soy poco dado a enrollarme y aquí nos gustan las cosas claras, lo diré ya: Portal es PERFECTO. Porque todo cuanto hace lo hace bien. Es una obra que, de añadirle o quitarle algo, perdería toda su esencia. Dicho esto, para no destrozar su trama y todo lo que conlleva, me centraré en lo jugable, y ya hablaré en otro momento de la chicha y la narrativa (de este juego y de su secuela). Así que, como decía un sabio... ¡al turrón! Empiezas en un cubículo angosto de paredes transparentes. Y con los primeros veinte segundos de juego ya eres consciente de tres cosas: a) estás encerrada; b) hay algo que no va bien; c) ese algo te va a arruinar la existencia a menos que lo evites. Y salir del entuerto dependerá de tu capacidad para resolver los intrincados y (más o menos) desafiantes puzles que van diseñando para ti: po...
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