Sony ha anunciado la defunción definitiva de su consola de sobremesa de anterior generación, la PS3, esta semana. Una consola que nació con una arquitectura muy arriesgada y muchas promesas, la primera de ellas sobre la longitud de su vida. Sony prometió que la consola duraría, al menos, 10 años. 10 largos años en los que no habría que cambiar de máquina para estar al día con los últimos juegos. Al final esto no fue así ya que se asustaron y anunciaron y lanzaron la sucesora, PS4, cuando ésta acababa de cumplir su sexto año de vida. ¿Cuál fue el problema de este cambio? Pues que los mejores juegos que estaban en desarrollo para ella cambiaron de plataforma, con los problemas que eso presenta en tiempo y calidad final. Por ello hemos tenido que sufrir esa serie de retales que supone FF versus XIII, por eso el catálogo de PS4 es, básicamente, remakes de juegos de PS3 y por eso no hemos podido ver el verdadero potencial de la consola, como si vimos en PS2 con los magníficos Shadow o...
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