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[Análisis] God of War 2

Pues seguimos con nuestro repaso particular a la saga del espartano con problemas de control de la ira más querido por los jugones. Tras una primera entrega rayana en la perfección, y antes de que Chains of Olympus llegara a la portátil de Sony, Kratos volvía a una PS2 que se despedía por todo lo alto, con la mejor entrega de God of War hasta entonces. Porque si más es mejor, God of War 2 es muchísimo más.


Kratos sigue siendo un culo de mal asiento, y como por lo que sea el cargo de dios de la guerra le sabe a poco, se dedica a bajar a la tierra para ayudar a Esparta a conquistar toda Grecia; esto a Zeus le sienta regular, y se las arregla para mandar a Kratos al Hades (otra vez). Para sorpresa de nadie, al Fantasma de Esparta esto le sienta como una patada en el hígado, y se alía con Gaia para derrotar a Zeus, previa parada en la Isla del Destino.

A nivel jugable, todo sigue prácticamente igual: las Espadas del Caos de Atenea mantienen sus combos, la Ira Espartana de los Titanes sigue aumentando el daño de Kratos, y nuestro espartano sigue ventilándose a la flor y nata de la mitología griega como si tal cosa. ¿Qué novedades nos presenta este juego? La primera y más importante, una cantidad ingente de jefes: desde el habitual jefe mastodóntico inicial para entrar en harina (en este caso, el adjetivo más apropiado sería 'colosal'), hasta la pelea final con el dios de turno, God of War 2 tiene el récord de jefes de la saga, con un total de CATORCE (y eso contando a las Hermanas del Destino como uno solo), cada cual con sus propias mecánicas y su propio QTE final de rigor.

'¡Hartito me tenéis con el correo comercial!'

Algunos de estos jefes, además de los coloridos orbes a los que la saga nos tiene acostumbrados, nos darán nuevas armas secundarias (que podremos combinar con nuestras espadas para hacer combos devastadores), poderes que sustituirán a los que teníamos en la anterior entrega (alguno similares, cuando no iguales), y alguna habilidad nueva, como volar o repeler ataques mágicos/a distancia. A todo ello hay que añadir el Amuleto de los Hados, que permite a Kratos ralentizar el tiempo cuando haya una estatua de los Hados cerca; este poder lo emplearemos principalmente en puzles, aunque alguna que otra batalla con enemigos a cámara lenta también tendremos. Y hablando de puzles, éstos vuelven a tener un gran peso en la trama, máxime en esta entrega, en la que la gran mayoría nos exigirá tumbar a un jefe para resolverlo, especialmente en la Isla de la Creación.

Por si la historia se os hace corta (en un par de tardes os lo podéis pasar sin mucho problema), el juego incluye un modo desafío, donde enfrentarnos a diez retos de los dioses para ganarnos su favor; además, tiene cierta rejugabilidad, con trajes desbloqueables y coleccionables que nos otorgarán ventajas en futuras partidas. Por otra parte, incluye las cinemáticas del juego en modo película, y breves vídeos con alguna que otra pista de lo que depararía la saga en su siguiente entrega para portátiles.

Cuando decíamos que era 'muchísimo más', lo decíamos de verdad. Como muestra, una Gorgona.

Gráficamente saca aún más jugo que su predecesor a la por entonces jubilada PS2, que ya es decir. Y la banda sonora mantiene un grandísimo nivel, con metales y coros invadiéndolo todo en los momentos más activos.


Como podréis suponer, si recomendamos el primero, éste roza casi la obligatoriedad. Se hace más corto que su hermano mayor, pero es mucho más frenético y divertido. Y aun así, queda en nada en comparación con lo que estaba por venir... ¿esto no lo habíamos dicho antes?

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