Ir al contenido principal

[Análisis] Bloodborne

Somos unos jetas, y aprovechamos la menor ocasión que se nos presenta para arañar unas cuantas visitillas más. No es ninguna novedad, aunque de momento no tiramos del clickbait brutal que tan mal nos sienta a todos. Pero no en demasiadas ocasiones nos vemos en esta situación en la que poder analizar en un buen momento un juego de estas proporciones, uno de los mejores de la generación. Da un poco de miedito hablar de una obra de la que ya se ha dicho absolutamente todo, y más habiendo pasado algunos años desde que salió, pero por si alguno ha estado despistado y va a jugarlo ahora que puede con PS Plus, vamos a intentarlo.


Lo más normal es comenzar comparando Bloodborne con Dark Souls. Las semejanzas son obvias en cuanto a mecánicas y cómo entender el juego, así que todo lo dicho aquí es aplicable a este juego. Sin embargo tiene su propia personalidad, por lo que definirlo como un Dark Souls en un mundo gótico se quedaría muy corto.

Estamos hablando de un juego difícil, que hay que jugar de la forma adecuada. Digo esto porque inicialmente lo cogí en una etapa en la que me apetecía jugar rápidamente, pasarme muchos juegos cortitos y con gran historia, por lo que apenas unas pocas horas después de empezar lo abandoné porque me resultaba un suplicio. Pero tras haber jugado los Dark Souls y con el ánimo indicado para avanzar pacientemente y aprender poco a poco, se convirtió en una experiencia enriquecedora.


Nos encontramos en un mundo siniestro con una ambientación gótica y oscura, plagado de criaturas monstruosas que parecen salidas de un libro de Lovecraft. Todas las zonas podrían ser parajes de un juego de terror, lo que junto a los efectos sonoros, desde el sonido de los cuervos y el metal chocando hasta la exquisita banda sonora, hacen que te recorra un nosequé por la espalda.

La historia gira alrededor de la sangre, elemento tan esencial en el juego como las almas lo eran en Dark Souls. Yharnam, la ciudad de las sanaciones mediante transfusiones de sangre, se encuentra en el centro de todo, y según avancemos iremos descubriendo detalles sobre su lore, realmente fascinante. Objetos, conversaciones y, sobre todo, el propio escenario y las cosas que en él ocurren, son la forma de interpretar la apasionante historia de este universo. Eso sí, no es nada fácil de seguir, por lo que probablemente al acabarlo por primera vez tengáis cientos de preguntas que os recomiendo completar mediante guías o vídeos como éste del señor Powerbazinga, toda una eminencia en el área From Software (no voy a comisión, simplemente me gusta lo que hace).


Puede que haya quien me quiera pegar por aquello de animar a la gente a enterarse de las cosas por terceras personas, pero veo muy difícil hacerlo de otra forma. Cada elemento que encontremos en el juego está ahí por algo. No hay enemigo que no cuente nada, ni palabras vacías de significado, o piedra o farola fuera de lugar. Al principio cuesta darse cuenta, y por desgracia una vez que caes en ello no puedes darle al botón de reseteo para vivirlo todo de nuevo.

Centrandonos en las mecánicas, Bloodborne está diseñado para ser más ágil y frenético que Dark Souls. Como tanque acostumbrado a ir acorazado hasta las cejas me costó un tanto tener que prescindir del escudo y empezar a esquivar, pero una vez que lo hice todo se volvió más divertido. La cosa no deja de tener su estrategia, y sin dejar de lado aquello de medir cada movimiento para evitar daños innecesarios, el juego te invita a ir a por todas. Prueba de ello es el hecho de poder restaurar parte de la barra de salud contraatacando tras recibir daño, lo que ayuda a no gastar tantos frascos de salud, que aquí hay que gestionar a largo plazo para no quedarnos sin ninguno.


Contaremos además con un amplio arsenal de armas y vestimentas, pero mucho más limitado que en Dark Souls. Esto es debido a que somos un cazador que tiene que cumplir un contrato para poder disfrutar de la curación de sangre, y por lo tanto transformar a nuestro personaje en un piromantico o un poderoso mago viene a ser complicadillo. Por ello, lo mas común acaba siendo llevar la ropa de cazador y una cuchilla extensible (que no sé cómo no se ha inventado antes porque mola un montón oir el sonido que hace al abrirse), además de un trabuco que, sin ser nada del otro mundo, puede sacarnos de algún que otro apuro al detener en seco algún ataque sorpresa.

Y hablando de los enemigos, la diversidad es bastante alta, aunque al estar contándonos una historia marcada por la degeneración de muchos hombres en monstruos, esta variedad se ve más coartada. Esto se nota en varios jefes que, en mi opinión, son relativamente parecidos (en forma, que no en ataques): hombres lobo gigantes. Ahora, incluso con eso todos son perfectamente disfrutables, desde hombres más o menos corrientes como el Padre Gascoigne hasta abominaciones como Rom, la Araña Vacua.


Tendremos a su vez varios escenarios aparte que visitaremos durante la aventura. El principal será el sueño del cazador, una casa que nos servirá de base donde Gehrman el cazador y una muñeca nos ayudarán a mejorar armas y subir de nivel. Igual que todo en Bloodborne, aunque inicialmente pueda parecer un lugar totalmente aislado de lo demás, tiene un enorme peso en la historia.

Hablando de esto, para los menos familiarizados con el juego, tanto comprar cosas como subir de nivel costarán dinero. Los ecos de sangre, nuestra moneda de cambio del mundo monstruo-capitalista, se obtienen al matar enemigos. Pero si a su vez nos matan a nosotros en algún punto, los perderemos todos. Pueden ocurrir dos cosas entonces: que queden en el suelo para que los recojamos, o que el enemigo más cercano se los apropie y tengamos que acabar con él para recuperarlos (si es un fortachón, ya ves tu qué gracia). En cualquier caso, morir antes de recuperarlos hace que se pierdan para siempre, lo que da lugar a uno de los principales atractivos de Bloodborne: la progresión depende principalmente de lo que vayas aprendiendo. Farmear no te sirve para nada si tras matar un millar de enemigos mueres y pierdes los puntos.


Podría decirse mucho más sobre Bloodborne, pero probablemente entraría en el terreno del spoiler. Si es la primera vez que os vais a enfrentar a él, os recomiendo que lo hagáis con calma y que disfrutéis de cada sorpresa, porque una vez pasada no podrá volver a ser la primera vez. Y si ya lo habéis jugado, nunca está de más volver a adentrarse en Yharnam para ajustar algunas cuentas y descubrir algunos secretos más. De hecho, ya se está proponiendo aprovechar la ocasión para darle más vidilla al multijugador online.
 

Comentarios

Entradas populares de este blog

[Análisis] God of War: Chains of Olympus

Ya sabéis que, como este mes nos encontraremos con el relanzamiento de una de las sagas más sangrientas del mundo de los videojuegos, estamos haciendo un repaso a todos los títulos de Kratos que nos han llegado hasta el momento. Mientras que Nawmsax se está encargando de las ediciones de sobremesa (habiéndonos traído ya la primera entrega ), a mí me han tocado las dos entregas portátiles así que, empecemos por el principio. God of War: Chains of Olympus es la primera entrega de la saga en PSP, la portátil de Sony por excelencia. También es el primero que no corre a cargo de Santa Monica, sino de Ready at Dawn, pero eso no le ha restado ni un ápice de calidad. Y es que este juego es uno de los máximos exponentes de la potencia y buen catálogo que llegó a tener la PSP. Chains of Olympus nos cuenta una precuela en la que encarnamos a un Kratos al servicio de los dioses que, en esta ocasión, debe bajar al Inframundo para traer de vuelta a Helios y evitar así que la noche eterna...

[Análisis] South Park: Retaguardia en Peligro

Ubisoft, poco a poco, ha ido librándose de la fama (¿merecida?) de vendedora de humo y juegos inacabados o por pulir. 2014, con Watch Dogs y Assassin's Creed Unity (aka 'MI CARA, MI HERMOSA CARA'), no es que contribuyera a disminuir esa fama; aunque, seamos honestos, ese mismo año vieron la luz joyazas como Valiant Hearts o Child of Light , ambas de filiales suyas. También contribuyó, si bien "sólo" como productora y distribuidora, a esa maravilla del rol y el mal gusto que es La Vara de la Verdad . Ya con Obsidian fuera de la ecuación, y la filial de San Francisco como sustituta, Ubi sacó adelante Retaguardia en Peligro ... publicado con un año de retraso. No todo iba a ser perfecto. Sir Gilipollas, ahora rey del KKK, se encuentra defendiendo su castillo de los moriscos con ayuda de la alianza entre elfos y humanos lograda en su anterior aventura. Es entonces cuando aparece El Mapache, un enmascarado del futuro (cuya papada recuerda sospechosamente a...

[Análisis] Cuphead

A poco que echéis un vistazo por el blog, sabréis es verdadera devoción lo que hay por lo indie; unidle a eso que, desde que asomó la pateja hace tres años, estamos en un sinvivir con Cuphead (de hecho, Twisen nos trajo la charla sobre el juego que dieron los creadores allá por agosto). Así que, como entenderéis, en cuanto ha aparecido en nuestras vidas no hemos podido por menos que viciarnos como si lo fueran a prohibir para traeros el análisis. Cuphead y Mugman son dos jovencitos confusos que por puro azar acaban en el casino del Diablo; allí, tras venirse arriba por la racha ganadora, acaban perdiendo contra el propio dueño, y son condenados a entregar sus almas (eso es lo que pasa cuando no leéis los términos y condiciones, niños). Tras mucho suplicar, el Demonio "acepta" perdonarles si, a cambio, les dan lo suyo y lo del marqués a todos los que le deben dineros. Así arranca Cuphead , el Dark Souls de los juegos indie dibujados a mano sobre tazas mutantes que ...