Ir al contenido principal

[Análisis] Crash Bandicoot N. Sane Trilogy

"Activision presenta... ¡Un gran éxito del pasado!" Ninguna frase define mejor lo que te vas a encontrar en el disco de Crash Bandicoot: N. Sane Trilogy, un juego que está triunfando de una forma que últimamente se reserva sólo a las superproducciones. Vicarious Visions es la responsable de sumergirnos de nuevo en el pasado, con un juego a medio camino entre la remasterización y el remake que abarca tres juegos distintos como si fueran uno solo.



Como nos ocurrió a muchos nacidos en los 90, Crash Bandicoot fue nuestro primer videojuego. En mi caso fue Crash Bandicoot 3: Warped, el que venía de serie en aquella mitiquísima PlayStation que todavía tengo guardada y como nueva, y que repasé de arriba a abajo durante decenas de horas en unos tiempos que siempre nos gusta recordar. La primera y segunda entrega sólo pude tocarlas de forma ocasional, por lo que podríamos decir que este ha sido mi primer acercamiento serio a las mismas. Como suelo hacer en estos casos, comenzaré por el principio.

La trilogía presenta un aspecto uniforme a nivel visual y también sonoro, pero sería un error tratarlos como si fueran sólo uno. Es el Crash que recordábamos, pero no el que vimos. Los píxeles y polígonos que adquirían ciertas formas y texturas en nuestras imaginaciones infantiles aquí están al nivel de lo que se espera. Siempre se puede mejorar, pero teniendo en cuenta que hablamos de dibujos, no somos especialmente tiquismiquis. A nivel sonoro también ha habido una remasterización interesante, que sin embargo nos deja sin los acentos o expresiones de algunos de los originales (personalmente echo de menos el acento mejicano de Dingodile).


Sin embargo, las diferencias a nivel jugable entre ellos son importantes, especialmente entre las dos últimas entregas y la primera, hecho por el que recomiendo jugarlos en orden si se busca completarlos. Para resumir, el primero es más "problemático", y el paso a las siguientes entregas se agradece, mientras que jugarlos en otro orden puede causar una frustración mayor.

Por "problemático" quiero decir frustrante, desquiciante e injusto. Ojo, no es cuestión únicamente de la remasterización (aunque puede haber sumado un poco), sino que el juego original ya lo era. Aunque he dicho que lo jugué poco, le pude dar un tiento a su versión en PS Vita, dejándolo abandonado a los pocos niveles. Para empezar es un juego plagado de saltos, muchos más que los que daremos en sus secuelas, y no saltos precisamente fáciles. Pero ojo, no son saltos difíciles porque los tengamos que medir mucho (que también), sino porque no están bien implementados. Durante algunos de los saltos no tenemos la sensación de controlar al personaje, sino que nos encomendamos a los dioses para que salte cuando pulsamos el botón y no media hora después o para que cuando aterrice no se escurra por el borde. Son controles toscos a los que sólo acabas pillándole el truco cuando asumes que no hay medias tintas. O vas con todo, o te quedas en el camino. Por ejemplo cuando tienes que ascender saltando en cajas y finalmente giras el joystick completamente hacia un lado, tu intuición te dice que deberías haberte despeñado, pero no.


Cierto que esta remasterización nos facilita las cosas. Nos da una máscara Aku-Aku que nos protege de impactos e incluso nos da checkpoints antes de tiempo si morimos mucho en una determinada zona, y tiene autoguardado (aunque se puede desactivar para los más puristas) para no tener que reiniciarlo de cero. Pero Aku-Aku no protege de caídas, y los checkpoints de poco sirve si tus cinco vidas caen por el mismo precipicio en cuestión de un par de minutos. Es una dificultad injusta, que te hace tirar de paciencia y de "suficiente por hoy, mejor vuelvo mañana" para no tirar el mando a la cara a Uka-Uka. Una caída en un sitio fácil puede ser problema tuyo. Dos también. Pero quince no. Parte de la experiencia original, bienvenido de nuevo a los años noventa.

Como he dicho, los niveles de Crash Bandicoot están llenos de saltos y torbellinos imposibles. Y además, estoy hablando de pasarse el nivel, si queréis las gemas y reliquias, ¡tendréis que pasároslos sin morir! Normal para las reliquias (contrarreloj), pero absurdo en el caso de las gemas que te obligan a conseguir todas las cajas, algunas situadas fuera de cámara. En fin, una locura que además puede haberse visto magnificada por el aumento artificial de la dificultad. Eso sí, el original introducía además a Coco en niveles concretos, pero aquí podremos cambiar entre Crash y Coco siempre que queramos, con contadas excepciones.


Sin embargo, es pasar a Crash 2: Cortex Strikes Back, y el camino se allana un poco. Los controles mejoran, los niveles están mejor diseñados, los objetivos son razonables, y será normal pasarnos el nivel (en este caso tienes que coger cristales para completarlos) y a la vez conseguir la gema del mismo.  La variedad de escenarios es mayor, las vidas nos duran más, y los enemigos son más monos (los pingüinitos y musarañas son superachuchables, da pena torbellinizarlos). En fin, que aunque muramos de forma habitual, no nos enfadaremos como en el primero, aunque haya fallos que sigan estando ahí.

Por su parte, Crash Bandicoot 3: Warped coge todo eso y lo lleva aún más allá. ¿Variedad de escenarios? Pues toma, buceo, y motos, y aviones, y motos acuáticas, y dinosaurios, y gatos cabalgando por la Gran Muralla China... el concepto de transportarse a distintas épocas le permite hacer lo que le de la real gana, y eso mola más que estar atrapado en una isla. No soy ni remotamente imparcial en esto, pero es la cumbre de Crash y se nota. Nos incita a conseguir gemas y reliquias para desbloquear nuevos niveles, y como no son ultracomplicadas ni están escondidas en sitios que no podemos ver con nuestra cámara fija (¿a qué mente retorcida se le ocurrió?), nos animaremos a ir a por el ciento y pico por ciento.


Como habréis notado, mi crítica, más que de la remasterización, es de los tres juegos originales, pero poco se puede decir nuevo. No aporta nada nuevo más allá de los gráficos y lo que hemos comentado, y lo hace más que bien. Los controles y el diseño de algunos escenarios son cuestionables hoy en día, pero los originales ya eran así. Facilitar con checkpoints y Aku-Akus, el autoguardado, permitirnos cambiar entre Crash y Coco, y una amplia gama de trofeos han sido buenos aciertos, pero el mayor punto a favor ha sido sin duda alguna incluir los tres juegos en el disco, tanto por duración como por precio. Los nostálgicos tenemos un motivo para volver a él, y los más pequeños tienen un bonito juego con el que entretenerse. Horas y horas de diversión marsupial esperan dentro de un reboot que puede dar de sí todas las horas que uno quiera.

Comentarios

Entradas populares de este blog

[Análisis] God of War: Chains of Olympus

Ya sabéis que, como este mes nos encontraremos con el relanzamiento de una de las sagas más sangrientas del mundo de los videojuegos, estamos haciendo un repaso a todos los títulos de Kratos que nos han llegado hasta el momento. Mientras que Nawmsax se está encargando de las ediciones de sobremesa (habiéndonos traído ya la primera entrega ), a mí me han tocado las dos entregas portátiles así que, empecemos por el principio. God of War: Chains of Olympus es la primera entrega de la saga en PSP, la portátil de Sony por excelencia. También es el primero que no corre a cargo de Santa Monica, sino de Ready at Dawn, pero eso no le ha restado ni un ápice de calidad. Y es que este juego es uno de los máximos exponentes de la potencia y buen catálogo que llegó a tener la PSP. Chains of Olympus nos cuenta una precuela en la que encarnamos a un Kratos al servicio de los dioses que, en esta ocasión, debe bajar al Inframundo para traer de vuelta a Helios y evitar así que la noche eterna...

[Análisis] South Park: Retaguardia en Peligro

Ubisoft, poco a poco, ha ido librándose de la fama (¿merecida?) de vendedora de humo y juegos inacabados o por pulir. 2014, con Watch Dogs y Assassin's Creed Unity (aka 'MI CARA, MI HERMOSA CARA'), no es que contribuyera a disminuir esa fama; aunque, seamos honestos, ese mismo año vieron la luz joyazas como Valiant Hearts o Child of Light , ambas de filiales suyas. También contribuyó, si bien "sólo" como productora y distribuidora, a esa maravilla del rol y el mal gusto que es La Vara de la Verdad . Ya con Obsidian fuera de la ecuación, y la filial de San Francisco como sustituta, Ubi sacó adelante Retaguardia en Peligro ... publicado con un año de retraso. No todo iba a ser perfecto. Sir Gilipollas, ahora rey del KKK, se encuentra defendiendo su castillo de los moriscos con ayuda de la alianza entre elfos y humanos lograda en su anterior aventura. Es entonces cuando aparece El Mapache, un enmascarado del futuro (cuya papada recuerda sospechosamente a...

[Análisis] Cuphead

A poco que echéis un vistazo por el blog, sabréis es verdadera devoción lo que hay por lo indie; unidle a eso que, desde que asomó la pateja hace tres años, estamos en un sinvivir con Cuphead (de hecho, Twisen nos trajo la charla sobre el juego que dieron los creadores allá por agosto). Así que, como entenderéis, en cuanto ha aparecido en nuestras vidas no hemos podido por menos que viciarnos como si lo fueran a prohibir para traeros el análisis. Cuphead y Mugman son dos jovencitos confusos que por puro azar acaban en el casino del Diablo; allí, tras venirse arriba por la racha ganadora, acaban perdiendo contra el propio dueño, y son condenados a entregar sus almas (eso es lo que pasa cuando no leéis los términos y condiciones, niños). Tras mucho suplicar, el Demonio "acepta" perdonarles si, a cambio, les dan lo suyo y lo del marqués a todos los que le deben dineros. Así arranca Cuphead , el Dark Souls de los juegos indie dibujados a mano sobre tazas mutantes que ...