Ir al contenido principal

[Análisis] Octopath Traveler

Nintendo Switch no va a tener muchas novedades este año, sobre todo si dejamos fuera todos aquellos títulos que, o bien son adaptaciones de sus hermanas de generación, o bien son remakes de WiiU. Eso es así y no podemos por menos que intentar ocultar nuestra decepción. Pero eso no quiere decir que se vaya a quedar completamente en blanco.


Octopath Traveler es ese oasis en el desierto que los poseedores de la híbrida de Nintendo llevamos esperando todo el año. Bueno, en realidad, lo esperamos desde que vimos algo del mismo, pero eso ya es otra historia.

Los japoneses de Acquire han vuelto a hacer lo que mejor saben hacer, y si ya con Bravely Default y Bravely Second nos enamoraron completamente, con este Octopath Traveler no hacen más que afianzar su posición como estudio de referencia en el JRPG. Bajo mi punto de vista, es el estudio que más debe mimar Square Enix ya que son, de momento, los únicos capaces de devolverles el brillo de antaño, el que hizo que tanto Squaresoft como Enix brillaran antes de su fusión, cuando competían entre ellas por proporcionarnos la experiencia más completa en JRPG, allá por la época de los 8, 16 y 32 bits. Y es que, para los más despistados, este Octopath Traveler es un JRPG de la vieja escuela. Busca recordarnos todo aquello que nos gustaba hace años y lo hace de la forma más literal posible.


Lo primero que llama la atención es, sin duda, su apartado artístico. Ese pixel art tan maravilloso, mezclado con un 3D más propio de un libro de ilustraciones es una maravilla que me enamoró desde que lo vi por primera vez. Es cierto que no es siempre perfecto y que el efecto de profundidad hace que, a veces, sea difícil seguir a nuestro personaje por los escenarios, pero hasta esto está buscado, y normalmente constituyen las entradas a las zonas más escondidas y a los mejores tesoros.


Pero este juego no es sólo gráficos adorables. Su BSO es de las que recordaréis durante mucho tiempo. Sin alardes musicales alucinantes ni orquestaciones dignas de los mejores intérpretes, consigue dotar a cada momento de su justa emoción. Todos los amantes de la música de videojuegos deberían, cuando menos, escuchar algunas de sus composiciones ya que es otro de sus puntos fuertes.

Su apartado más controvertido es la historia, o más bien las historias. Desde Acquire nos tienen muy acostumbrados a jugar con los títulos de los juegos y, en esta ocasión no iba a ser diferente. Octopath Traveler hace referencia directa a las ocho historias que debemos seguir. Con 4 capítulos por historia y un protagonista para cada una, nuestra partida deberá buscar un equilibrio entre todas ellas.

Esta estructura es muy diferente a lo que estamos acostumbrados, y más aún a lo habitual en el género. Con una visión mucho más intimista y con una épica reducida a lo cotidiano, consigue transmitirnos mucho, logrando una empatía con cada protagonista muy pocas veces conseguida. Pero eso sí, con algunos descuidos en el guion que no tienen en cuenta, por ejemplo, que vamos con ocho personajes a la vez, y no sólo con el que protagoniza cada historia.


El gameplay se basa en el sistema de combate, como no podía ser de otra manera, y constituye otra de las virtudes del título. Un combate por turnos muy cuidado y pulido (para algo tenían que servir las demos) harán que dirigir a los 4 personajes de nuestro equipo sea de lo más entretenido. Del desafío se encargarán nuestros enemigos, que nos mantendrán en tensión a lo largo de toda la batalla. Mención especial merecen los jefes, muy exigentes y, por qué no decirlo, cabrones, que en más de una ocasión nos harán sudar píxeles para derrotarlos. Toda la epicidad que se podría echar de menos en la historia la tenemos en los combates. El principal punto diferenciador de estas batallas es marca de la casa, con un sistema de gestión de acciones especiales que nos recordará mucho a la bravura de los Bravely (valga la redundancia).


El componente RPG lo ponen los protagonistas, cada uno con una clase, los trabajos en los que podemos especializarlos, la experiencia adquirida en combate, habilidades especiales y todos los demás elementos que tan bien conocemos. Además, cada personaje goza de una característica especial para relacionarse con "el mundo". Así, el ladrón podrá robar objetos útiles a los PNJ, y el guerrero podrá retarles a combates para que se aparten del camino o, simplemente, para subir nuestra experiencia. Y así con los 8 protagonistas.
Creo que no me dejo nada importante de este más que recomendable título de Nintendo Switch. Sus 60-80 horas de juego no os dejarán indiferentes si os animáis a darle una oportunidad. Eso sí, si en vuestra infancia le dedicasteis tardes enteras a los Final Fantasy o Dragon Quest de SNES no podéis dejar pasar Octopath Traveler, sucesor espiritual de Final Fantasy VI según sus propios creadores. Y si lo tenéis en duda, ¡jugad las demos disponibles en la eShop!

Comentarios

Entradas populares de este blog

[Análisis] God of War: Chains of Olympus

Ya sabéis que, como este mes nos encontraremos con el relanzamiento de una de las sagas más sangrientas del mundo de los videojuegos, estamos haciendo un repaso a todos los títulos de Kratos que nos han llegado hasta el momento. Mientras que Nawmsax se está encargando de las ediciones de sobremesa (habiéndonos traído ya la primera entrega ), a mí me han tocado las dos entregas portátiles así que, empecemos por el principio. God of War: Chains of Olympus es la primera entrega de la saga en PSP, la portátil de Sony por excelencia. También es el primero que no corre a cargo de Santa Monica, sino de Ready at Dawn, pero eso no le ha restado ni un ápice de calidad. Y es que este juego es uno de los máximos exponentes de la potencia y buen catálogo que llegó a tener la PSP. Chains of Olympus nos cuenta una precuela en la que encarnamos a un Kratos al servicio de los dioses que, en esta ocasión, debe bajar al Inframundo para traer de vuelta a Helios y evitar así que la noche eterna...

[Análisis] South Park: Retaguardia en Peligro

Ubisoft, poco a poco, ha ido librándose de la fama (¿merecida?) de vendedora de humo y juegos inacabados o por pulir. 2014, con Watch Dogs y Assassin's Creed Unity (aka 'MI CARA, MI HERMOSA CARA'), no es que contribuyera a disminuir esa fama; aunque, seamos honestos, ese mismo año vieron la luz joyazas como Valiant Hearts o Child of Light , ambas de filiales suyas. También contribuyó, si bien "sólo" como productora y distribuidora, a esa maravilla del rol y el mal gusto que es La Vara de la Verdad . Ya con Obsidian fuera de la ecuación, y la filial de San Francisco como sustituta, Ubi sacó adelante Retaguardia en Peligro ... publicado con un año de retraso. No todo iba a ser perfecto. Sir Gilipollas, ahora rey del KKK, se encuentra defendiendo su castillo de los moriscos con ayuda de la alianza entre elfos y humanos lograda en su anterior aventura. Es entonces cuando aparece El Mapache, un enmascarado del futuro (cuya papada recuerda sospechosamente a...

[Análisis] Cuphead

A poco que echéis un vistazo por el blog, sabréis es verdadera devoción lo que hay por lo indie; unidle a eso que, desde que asomó la pateja hace tres años, estamos en un sinvivir con Cuphead (de hecho, Twisen nos trajo la charla sobre el juego que dieron los creadores allá por agosto). Así que, como entenderéis, en cuanto ha aparecido en nuestras vidas no hemos podido por menos que viciarnos como si lo fueran a prohibir para traeros el análisis. Cuphead y Mugman son dos jovencitos confusos que por puro azar acaban en el casino del Diablo; allí, tras venirse arriba por la racha ganadora, acaban perdiendo contra el propio dueño, y son condenados a entregar sus almas (eso es lo que pasa cuando no leéis los términos y condiciones, niños). Tras mucho suplicar, el Demonio "acepta" perdonarles si, a cambio, les dan lo suyo y lo del marqués a todos los que le deben dineros. Así arranca Cuphead , el Dark Souls de los juegos indie dibujados a mano sobre tazas mutantes que ...